Envases de hojalata con cierre hermético, cajas y tarros de hojalata decoradas o genéricas tienen una larga historia.
La pintura, el aerosol y los alimentos debían estar bien empaquetados.
En los años 60 y 70 del siglo XX la evolución en la fabricación de latas dio un nuevo gran paso: el desarrollo de las latas de dos piezas elaboradas por un proceso de embutición; primero para las latas de aluminio y luego para las de hojalata. Este proceso que requiere de aleaciones especiales en los metales, ha reducido los costos al aumentar las velocidades de fabricación porque no se requiere doblar y soldar una lámina para formar el cuerpo, sino que por procesos continuos de embutición partiendo de un disco se obtiene el fondo y el cuerpo de la lata de forma simultánea.
Hoy estamos acostumbrados a ver cientos si no miles de productos empacados en distintos tipos de latas. La lata de hojalata tiene más de 200 años, y se mantiene completamente vigente.